

Después de la tormenta: lo que los residentes deben saber para limpiar nieve y hielo Con la peor parte de la tormenta invernal ya superada en la región tri-state, la atención se centra ahora en una responsabilidad clave tras el temporal: la limpieza de nieve y hielo en las aceras. Aunque la nevada haya terminado, los riesgos para peatones pueden persistir durante días si los caminos no se despejan correctamente.
Las normativas locales exigen que propietarios y ocupantes retiren la nieve y el hielo dentro de plazos específicos, los cuales dependen de la hora en que finalizó la tormenta. En muchas ciudades, si la nieve deja de caer por la noche, las aceras deben estar despejadas —o tratadas con sal o arena— a la mañana siguiente para permitir el tránsito seguro. Las aceras deben quedar limpias con un paso mínimo de al menos cuatro pies de ancho. Si no es posible retirar toda la nieve de inmediato, se debe aplicar sal o arena para mejorar la tracción y reducir el riesgo de resbalones y caídas.
Las autoridades recuerdan que este tratamiento es temporal y no reemplaza la obligación de limpiar completamente cuando el clima lo permita. También está prohibido arrojar la nieve a la calle. Depositarla en la calzada puede generar peligros para el tránsito, bloquear desagües y dificultar las labores de limpieza municipal. Además de las aceras, los reglamentos obligan a despejar hidrantes contra incendios, rampas de accesibilidad y rebajes de acera. Estos espacios son esenciales para los servicios de emergencia y para las personas con movilidad reducida, y su limpieza es una responsabilidad directa de los residentes.
El incumplimiento de estas normas puede derivar en multas de hasta 250 dólares, dependiendo del municipio. En algunos casos, si la limpieza no se realiza a tiempo, la ciudad puede intervenir y cargar el costo del servicio al propietario. Las autoridades subrayan que estas reglas no buscan sancionar, sino prevenir accidentes, especialmente en los días posteriores a la tormenta, cuando la nieve derretida vuelve a congelarse y se forman placas de hielo peligrosas.
Ante las variaciones de temperatura previstas para los próximos días, se recomienda mantener la vigilancia. Una limpieza oportuna, el uso responsable de sal y el cumplimiento de las normas locales ayudan a reducir riesgos y a que las comunidades vuelvan a la normalidad tras un evento climático severo.