
El actor estadounidense Anthony Geary, una de las figuras más emblemáticas de la televisión diurna en Estados Unidos, ha fallecido a los 78 años. La noticia fue confirmada por un portavoz de la cadena ABC al canal KABC. Geary murió el domingo en Ámsterdam como consecuencia de complicaciones surgidas tras una operación programada. Su fallecimiento ha generado una profunda conmoción entre colegas, seguidores y generaciones de espectadores que crecieron viéndolo en la pantalla.
Anthony Geary fue mundialmente conocido por su papel de Luke Spencer en la longeva serie General Hospital, producida por ABC Studios, personaje al que dio vida entre 1978 y 2015. Su interpretación marcó un antes y un después en la historia de las telenovelas estadounidenses, convirtiendo a Luke Spencer en uno de los personajes más icónicos del género. A lo largo de su carrera en la serie, Geary recibió ocho premios Daytime Emmy como mejor actor principal en una serie dramática, un logro que subraya su enorme talento y consistencia artística. En los últimos años, Geary residía en Ámsterdam junto a su esposo, Claudio Gama.
En declaraciones a TV Insider, Gama expresó su profundo dolor por la pérdida: “Fue un shock para mí, para nuestras familias y amigos. Durante más de 30 años, Tony fue mi amigo, mi compañero y mi marido”. Sus palabras reflejan el impacto personal y humano de la partida de un actor que, más allá de su fama, fue recordado por su cercanía y profundidad emocional.
Dentro de General Hospital, Geary compartió una de las parejas más recordadas de la televisión con la actriz Genie Francis, quien interpretó a Laura Webber, la esposa de Luke Spencer. Tras conocerse la noticia, Francis expresó su tristeza en redes sociales, destacando el talento excepcional de su compañero. “Era una potencia como actor, hombro con hombro con los mejores. Ninguna estrella brilló más que Tony Geary”, escribió, añadiendo que se sentía afortunada de haber compartido tantos años de trabajo junto a él.
La muerte de Anthony Geary no solo marca el final de una vida dedicada a la actuación, sino también el cierre simbólico de una era dorada de la televisión. Su legado permanece vivo en la memoria de millones de espectadores y en la historia de un género que ayudó a elevar con interpretaciones intensas, complejas y profundamente humanas. Para muchos, Luke Spencer no fue solo un personaje, sino parte de su vida cotidiana durante décadas.