
Por primera vez desde el inicio de la amarga disputa presupuestaria en Estados Unidos, republicanos y demócratas han dado un paso concreto para frenar el cierre parcial de las operaciones gubernamentales. El Senado aprobó el domingo por la noche la discusión de un presupuesto transitorio impulsado por la Cámara de Representantes, lo que representa un avance clave para destrabar la crisis política.
El acuerdo, sin embargo, solo garantiza financiamiento hasta el 30 de enero de 2026, lo que significa que la pugna podría reanudarse dentro de pocas semanas. El enfrentamiento, que se mantiene desde principios de octubre, ha paralizado gran parte de los servicios públicos. Miles de empleados federales continúan sin recibir su salario, los programas de asistencia alimentaria se han visto afectados y los aeropuertos enfrentan retrasos y cancelaciones masivas.
Mientras ambos partidos se acusan mutuamente de usar el conflicto con fines políticos, las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses culpa al presidente Donald Trump y a los republicanos por el cierre prolongado, lo que ha generado tensiones incluso dentro del propio bloque demócrata. El punto más crítico del debate sigue siendo la extensión de los subsidios al seguro de salud, incluidos en la reciente reforma fiscal de Trump.
Los demócratas buscan mantener el apoyo económico para evitar un aumento de costos en millones de hogares, mientras que los republicanos se oponen a modificar una de las piezas centrales de su política económica. Aunque el acuerdo interino contempla una futura votación sobre el tema antes de diciembre, el riesgo de una nueva parálisis presupuestaria sigue latente y amenaza con reabrir pronto la misma disputa que hoy apenas logra contenerse.
