
China y Estados Unidos han alcanzado finalmente un acuerdo sobre el futuro de la aplicación de video TikTok en territorio estadounidense, poniendo fin a meses de incertidumbre y tensiones políticas. Según informó la Casa Blanca, el documento definitivo será firmado en los próximos días, consolidando un pacto que asegura que la mayoría de la operación en Estados Unidos quedará en manos de inversores norteamericanos. “Estamos 100 por ciento convencidos de que el acuerdo ya está en su lugar, y solo falta la firma”, declaró Karoline Leavitt, portavoz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una entrevista concedida a Fox News el sábado.
En virtud del acuerdo, el gigante del software Oracle asumirá la responsabilidad de manejar los datos y garantizar la privacidad de los usuarios, un aspecto clave en medio de los debates sobre seguridad nacional. Oracle Group, respaldado por Larry Ellison, aliado político de Trump, figura entre los propietarios del nuevo negocio estadounidense de TikTok. A este grupo se suman inversores financieros de peso como Silver Lake y Andreessen Horowitz, mientras que, según reportes del Wall Street Journal, los accionistas previos conservarán alrededor del 20 por ciento de las participaciones.
TikTok pertenece actualmente a la empresa matriz Bytedance, con sede en Pekín, lo que generó fricciones en Washington por el riesgo de que datos sensibles de los ciudadanos estadounidenses pudieran caer bajo la influencia del gobierno chino. Una legislación aprobada en Estados Unidos en 2024 establecía que Bytedance debía vender el negocio estadounidense de la aplicación antes del 19 de enero de 2025 o, en su defecto, TikTok habría tenido que cerrar en el país.
Sin embargo, Trump, al asumir el cargo en enero, concedió un plazo adicional que fue prorrogando en sucesivas ocasiones hasta llegar al actual desenlace. Uno de los puntos más sensibles en las negociaciones ha sido el control del algoritmo que determina qué videos aparecen en la pantalla de los usuarios. En Estados Unidos, además de la preocupación por la protección de datos, se subrayaba el temor a que el software pudiera ser utilizado como herramienta de manipulación política por parte de Pekín.
Aunque TikTok y Bytedance siempre rechazaron estas acusaciones, la nueva legislación estadounidense estipula de manera explícita que ni el gobierno chino ni la empresa matriz podrán tener control alguno sobre dicho algoritmo. De este modo, el acuerdo no solo garantiza la continuidad de la aplicación en el país, sino que también busca reforzar la confianza del público y blindar a la plataforma frente a potenciales influencias extranjeras.