
Claude, el famoso caimán albino del Museo de Historia Natural de San Francisco, falleció a los 30 años tras convertirse en una de las figuras más queridas del recinto durante casi dos décadas. Su piel completamente blanca y su carácter tranquilo lo convirtieron en la “mascota no oficial” del museo, donde fue celebrado, admirado y acompañado por miles de visitantes que encontraban en él un puente hacia la curiosidad por la naturaleza y la conservación animal. En septiembre pasado,
Claude había cumplido 30 años, un hito que muchos seguidores conmemoraron enviando regalos, cartas y pequeñas obras de arte que demostraban el cariño especial que había despertado entre grandes y pequeños. En los últimos días, el reptil había estado recibiendo tratamiento por una posible infección, y ahora se realiza una autopsia para determinar la causa exacta de su muerte.
Claude nació en 1995 en una granja del estado de Luisiana y llegó al museo en 2008, donde se adaptó a un hábitat seguro que probablemente evitó que muriera prematuramente en la naturaleza, ya que su albinismo —un trastorno que impide la producción de melanina— lo hacía extremadamente vulnerable. Su visión reducida y su color blanco puro habrían dificultado su supervivencia en libertad, pero en el museo encontró un entorno protegido donde pasaba sus días descansando sobre una roca caliente o nadando pacíficamente junto a tortugas en su enorme acuario.
El museo, que combina bajo un mismo techo acuarios, un planetario, un museo de historia natural y espacios de investigación científica, se ha visto profundamente afectado por la pérdida de su residente más emblemático. El equipo anunció que ya se está preparando un acto público conmemorativo para honrar la vida del caimán que marcó a generaciones de visitantes y dejó una huella singular en la institución.
“Le echaremos mucho de menos”, escribió el museo en un mensaje que resume el sentimiento de quienes trabajaron con él y de quienes alguna vez se detuvieron, con asombro, frente a su roca favorita. Claude no fue solo un animal exhibido en un acuario; fue un símbolo de aprendizaje, admiración y cuidado por el mundo natural.
