
El FBI confirmó que China ha dejado de exportar los productos químicos clave utilizados para fabricar fentanilo hacia Estados Unidos, en lo que representa un paso significativo dentro de un acuerdo bilateral para frenar la expansión del opioide sintético más letal del mundo. Según el director del FBI, Kash Patel, el gobierno de Beijing decidió incluir las 13 sustancias esenciales para la producción de fentanilo en una lista de control estricto, lo que en la práctica bloquea su salida hacia laboratorios clandestinos que operan para abastecer el mercado estadounidense.
Patel explicó que la medida forma parte de un entendimiento directo entre la administración del presidente Donald Trump y el liderazgo chino, fruto de meses de negociación en medio de una crisis que provoca decenas de miles de muertes al año en Estados Unidos. La decisión llega después de la visita oficial de Patel a Beijing la semana pasada, un viaje que siguió a la reunión entre Trump y el presidente Xi Jinping celebrada en Corea del Sur el mes pasado.
De acuerdo con el FBI, las conversaciones produjeron un compromiso concreto de China para “cerrar el flujo” de precursores químicos que terminan en manos de organizaciones criminales vinculadas al tráfico global de fentanilo. Aunque la embajada china en Washington no ha emitido declaraciones públicas, la inclusión de los 13 ingredientes en la lista de sustancias reguladas confirma un cambio importante respecto a la postura anterior de Beijing, que durante años negó responsabilidad en la cadena internacional de producción.
Washington considera este avance como un paso necesario para reducir la disponibilidad del opioide en territorio estadounidense, aunque advierte que la implementación deberá ser vigilada de cerca. Las autoridades en Estados Unidos señalan que, incluso con el bloqueo de los precursores principales, las redes criminales podrían intentar sustituir las sustancias por alternativas químicas y trasladar parte de la producción a terceros países.
Aun así, la administración Trump sostiene que el acuerdo con China marca uno de los esfuerzos más serios hasta ahora para atacar la raíz química del problema y enviar una señal clara de cooperación en un tema que ha tensado las relaciones bilaterales durante años.