
El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este lunes el reconocimiento oficial de Palestina como un Estado independiente durante una conferencia internacional centrada en la solución de los dos estados. Sus palabras fueron recibidas con una ovación por parte de los asistentes, al subrayar que este paso es indispensable para romper con “el círculo vicioso de guerra y destrucción” que domina la región desde hace décadas.
En su intervención, Macron recordó tanto el drama de los rehenes israelíes secuestrados por Hamas como el sufrimiento de la población civil en Gaza bajo la ofensiva militar israelí. “Estamos aquí porque ha llegado el momento”, afirmó con énfasis, destacando que es urgente trabajar en la liberación de los 48 rehenes aún retenidos por la organización islamista.
El mandatario francés fue más allá al señalar que también es tiempo de poner fin a la guerra, a los bombardeos sobre Gaza, a las masacres y al desplazamiento masivo de la población. “Ha llegado el tiempo de la paz, porque estamos a punto de perder esta oportunidad”, advirtió Macron, subrayando el riesgo de que se cierre la ventana para una solución negociada.
Su declaración se produce apenas un día después de que otros países occidentales como Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal anunciaran igualmente su reconocimiento de un Estado palestino independiente, marcando una ola de decisiones diplomáticas con un fuerte impacto simbólico. Sin embargo, no todos los gobiernos occidentales acompañaron este giro. Austria y Alemania, junto con Estados Unidos, han reiterado que no darán ese paso por el momento.
Washington, en particular, criticó duramente la decisión de París y de otros aliados. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que el presidente Donald Trump considera que este reconocimiento “es una recompensa para Hamas”, al entender que podría debilitar los esfuerzos de seguridad y negociación en la región. La polémica refleja la división creciente entre socios transatlánticos sobre la mejor manera de avanzar hacia una paz duradera en Medio Oriente, en un momento en el que la urgencia humanitaria en Gaza y las tensiones diplomáticas alcanzan niveles críticos.