La flotilla internacional de ayuda “Global Sumud”, cuyo objetivo es romper el bloqueo de la Franja de Gaza, reanudó su travesía tras haber sido atacada con drones en el Mar Mediterráneo. A pesar de los daños sufridos en sus embarcaciones, los organizadores aseguraron que no se dejarán intimidar por Israel y reafirmaron su compromiso de llegar con suministros de socorro a la población palestina. “No detendremos nuestros esfuerzos hasta que se detenga el genocidio. 

Hacemos un llamado a los gobiernos del mundo para que ejerzan presión y pongan fin a la violencia”, declaró Nkosi Zwelivelile Mandela, nieto del expresidente sudafricano Nelson Mandela y una de las figuras más destacadas a bordo de la flotilla. La tripulación incluye también a dos parlamentarios italianos de la oposición y a dos representantes italianos de la Unión Europea, lo que otorga al viaje una fuerte dimensión política además de humanitaria. Juntos, los activistas buscan visibilizar la situación de Gaza y entregar directamente la ayuda por vía marítima.

Según los informes, el miércoles por la noche la flotilla fue atacada al sur de Creta con drones, bombas de sonido, gas lacrimógeno y sustancias no identificadas. Aunque los barcos sufrieron daños materiales, no se registraron heridos. Ante la gravedad de los hechos, el gobierno italiano envió una fragata militar para proteger a los pasajeros y vigilar la seguridad en la zona. “Debe ser evidente el riesgo al que se exponen, independientemente de las buenas intenciones: existe la posibilidad de una reacción tan pronto como la flotilla abandone aguas internacionales y se adentre en aguas territoriales de otro Estado que considere esta operación un acto hostil”, advirtió el ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto.

La ONG italiana Emergency informó además de la presencia de un avión militar sobrevolando el área donde navegaba la flotilla. “Por los números y el escudo de armas en el fuselaje, podría tratarse de un avión israelí”, señalaron sus observadores. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, reaccionó tras los incidentes llamando a la responsabilidad, aunque dirigió su mensaje a los propios activistas en lugar de a las autoridades israelíes.

“No es necesario arriesgar la vida para llevar suministros de socorro a una zona de guerra cuando el Estado puede entregarlos de forma rápida y segura”, afirmó, instando en particular a los parlamentarios italianos que participan en la flotilla a reconsiderar su decisión. En paralelo, el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, trabaja en una propuesta de mediación para redirigir la ayuda.

Según el plan, los suministros destinados a la población de Gaza serían desembarcados en Chipre y luego transferidos al Patriarcado Latino de Jerusalén, que se encargaría de su distribución. “La propuesta cuenta con la aprobación de los gobiernos de Chipre, Israel y, por supuesto, Italia. Ahora estamos a la espera de la respuesta de la flotilla”, explicó Tajani. La situación mantiene en vilo a la comunidad internacional, ya que la flotilla simboliza no solo un esfuerzo humanitario, sino también un acto político de desafío al bloqueo que Israel impone sobre Gaza desde hace más de una década.

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