
En Irán, un grupo de 71 parlamentarios de los 290 que integran la Asamblea legislativa firmaron una carta en la que exigen abiertamente la construcción de una bomba nuclear, alegando que la situación de seguridad en la región ha cambiado drásticamente y que el objetivo sería exclusivamente disuasorio frente a Israel. En el documento, los diputados denuncian que Israel ha “llegado al borde de la locura” al atacar sin tener en cuenta las obligaciones internacionales y sostienen que Teherán debe responder de manera proporcional para garantizar su seguridad nacional.
La misiva recuerda que en junio pasado, Israel, en coordinación con Estados Unidos, lanzó una ofensiva militar de doce días contra Irán, bombardeando instalaciones nucleares y elevando la tensión diplomática a un punto crítico. Desde hace años, Occidente acusa a Irán de desarrollar un programa oculto de armas nucleares, algo que el liderazgo iraní niega categóricamente, amparándose en un dictamen religioso emitido por el Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que prohíbe tanto la construcción como el uso de armas de destrucción masiva.
Sin embargo, los firmantes de la carta afirman que una bomba con fines exclusivamente disuasorios no violaría este principio. Las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel se han intensificado tras la breve guerra de junio. Antes de los ataques, Washington y Teherán habían mantenido dos meses de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, pero las conversaciones quedaron estancadas y desde entonces no se ha logrado retomar un diálogo efectivo.
El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, rechazó tajantemente los rumores sobre una posible reunión con el mandatario estadounidense Donald Trump, al tiempo que pidió comprensión y apertura al diálogo, aunque puntualizó: “No se puede negociar con alguien que busca manifestarse, tiranizar, destruir y causar daño”. Paralelamente, hace dos semanas, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, alcanzó un acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para reanudar las inspecciones en las instalaciones nucleares iraníes, en un intento de mostrar transparencia y aliviar la presión internacional.
Sin embargo, la carta firmada por los parlamentarios refleja una creciente corriente interna que impulsa a Teherán hacia la vía armamentista como mecanismo de supervivencia y disuasión, lo que podría marcar un nuevo capítulo en la ya frágil estabilidad de Medio Oriente.