
Las autoridades ucranianas informaron que al menos tres personas murieron durante una nueva oleada de ataques rusos registrados la noche del lunes en distintas regiones del país, en un episodio que vuelve a golpear a la población civil. En la ciudad portuaria de Odesa, al sur de Ucrania, un hombre de 35 años perdió la vida tras un ataque que afectó zonas residenciales. El impacto provocó incendios y daños significativos en infraestructuras cercanas.
De acuerdo con responsables locales, el ataque en Odesa fue descrito como masivo y causó múltiples focos de fuego, obligando a los servicios de emergencia a intervenir durante varias horas para controlar la situación. En paralelo, la región de Járkov, en el noreste del país, también fue blanco de ataques con drones. Allí, los equipos de rescate recuperaron los cuerpos de una mujer y de un niño de diez años entre los escombros de edificios dañados.
Las autoridades regionales confirmaron que los ataques en Járkov afectaron viviendas civiles, generando escenas de destrucción y pánico entre los residentes durante la noche. Además de las víctimas mortales, al menos cinco personas resultaron heridas en los ataques registrados en ambas regiones. Varias de ellas debieron ser trasladadas a centros médicos para recibir atención urgente. Según responsables de la administración militar ucraniana, los ataques incluyeron el uso de drones de fabricación iraní, los cuales provocaron incendios y daños en un gasoducto y otras infraestructuras críticas.
Los equipos de emergencia continuaron trabajando durante la madrugada para extinguir los incendios, asegurar las zonas afectadas y evaluar el alcance total de los daños materiales. Las autoridades locales reiteraron que los ataques se dirigieron contra áreas civiles, incrementando el impacto humanitario del conflicto y dejando a numerosas familias afectadas.
Mientras continúan las labores de rescate y evaluación, la situación en Odesa y Járkov refleja una vez más el costo humano de los enfrentamientos, con civiles atrapados en medio de una guerra que sigue cobrándose vidas lejos del frente de combate.