
El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, negó cualquier tipo de complicidad en los crímenes cometidos por Jeffrey Epstein durante su comparecencia ante un comité de investigación del Congreso. La declaración se produjo en el marco de una revisión amplia sobre los vínculos políticos y financieros del fallecido empresario, acusado de liderar una red de abuso sexual de menores.
Durante el interrogatorio, Clinton sostuvo que no tenía conocimiento alguno de las actividades ilícitas de Epstein mientras mantuvo contacto con él en años anteriores. Afirmó que su relación fue de carácter social y ocasional, y que jamás presenció comportamientos que le hicieran sospechar de delitos. El exmandatario explicó que, de haber tenido información concreta sobre las maquinaciones criminales de Epstein, habría actuado de inmediato para denunciarlas.
Subrayó que nunca participó en reuniones o actividades que involucraran conductas ilegales y que no tuvo acceso a información que lo alertara sobre la gravedad de los hechos. Uno de los puntos centrales del interrogatorio giró en torno a los viajes realizados en el avión privado de Epstein. Clinton reconoció que en el pasado utilizó esa aeronave para desplazamientos vinculados a iniciativas filantrópicas, pero insistió en que dichos viajes no estuvieron relacionados con actividades ilícitas. Asimismo, declaró que sus encuentros con Epstein se produjeron en un contexto público y que no mantuvo una relación cercana o frecuente con él.
Reiteró que su interacción fue limitada y que no formaba parte del círculo íntimo del empresario. El comité también indagó sobre posibles contactos posteriores a las primeras denuncias públicas contra Epstein. Clinton afirmó que, tras conocerse las acusaciones iniciales, se distanció por completo y no volvió a tener comunicación con él. En su testimonio, el expresidente expresó su rechazo categórico a los delitos de explotación y abuso sexual, calificándolos como actos atroces que deben ser castigados con todo el peso de la ley. Señaló que las víctimas merecen justicia y reparación.
La comparecencia se desarrolló en un clima de alta expectativa política y mediática. La investigación busca esclarecer no solo responsabilidades individuales, sino también posibles fallas institucionales que hayan permitido a Epstein operar durante años sin enfrentar consecuencias inmediatas. Clinton enfatizó que su trayectoria pública siempre ha estado sujeta a escrutinio y que comprende la importancia de colaborar con las autoridades para disipar cualquier duda. Aseguró que acudió voluntariamente a responder preguntas para contribuir a la transparencia del proceso.
Hasta el momento, no se han presentado cargos formales contra el exmandatario en relación con el caso. Sin embargo, su nombre ha aparecido en documentos judiciales y registros de vuelos, lo que ha mantenido el debate público activo. La investigación continúa avanzando con el objetivo de reconstruir el entramado de relaciones que rodearon a Epstein, incluyendo figuras políticas, empresariales y sociales.
Las autoridades buscan determinar si existieron redes de encubrimiento o negligencia que facilitaran sus actividades. Mientras tanto, la declaración de Bill Clinton marca un nuevo capítulo en uno de los casos más polémicos y sensibles de las últimas décadas en Estados Unidos, reavivando preguntas sobre poder, influencia y responsabilidad en los más altos niveles de la esfera pública.