
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, será el encargado de entregar el trofeo al campeón del mundo de fútbol tras la final del próximo Mundial. Así lo anunció el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante un panel dedicado a la Copa del Mundo que se celebró en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza. Según explicó Infantino, la ceremonia de premiación tendrá lugar el 19 de julio en el estadio de East Rutherford, cerca de Nueva York, sede del partido final.
El dirigente de la FIFA señaló que el mandatario estadounidense participará en el acto junto al presidente del país coanfitrión, aunque evitó mencionar a Trump directamente por su nombre durante su intervención. La Copa Mundial de Fútbol será organizada de manera conjunta por Estados Unidos, Canadá y México, lo que abre interrogantes sobre el grado de participación que tendrán los líderes de los otros dos países anfitriones. Hasta el momento, no se ha confirmado si la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, estarán presentes en la ceremonia de entrega del trofeo.
La presencia de jefes de Estado en la premiación final del Mundial es una tradición consolidada en el fútbol internacional. En la edición de 2022, el emir de Catar participó activamente en la ceremonia, mientras que en 2018 fue el presidente ruso Vladimir Putin quien estuvo presente en el momento de la consagración del campeón. En los últimos meses, Donald Trump y Gianni Infantino han mantenido una relación cercana y visible.
Durante el sorteo de los grupos del Mundial, realizado en Washington en diciembre, el presidente estadounidense recibió el Premio de la Paz de la FIFA, un gesto que generó críticas y reacciones negativas en distintos sectores de la comunidad internacional. La colaboración entre ambos también se evidenció durante el Mundial de Clubes disputado en el verano de 2025. En esa ocasión, Trump e Infantino participaron juntos en el homenaje al Chelsea FC, equipo que se consagró campeón del torneo, reforzando la imagen de una relación institucional estrecha.
Sin embargo, aquel acto no estuvo exento de controversia. Tras la entrega del trofeo, Trump permaneció sobre el podio durante la fotografía oficial con los jugadores, rompiendo con el protocolo habitual que indica que las autoridades deben retirarse del escenario tras la premiación. El momento generó sorpresa entre los asistentes y fue Infantino quien, de manera cordial pero firme, indicó al presidente estadounidense que debía abandonar el escenario para permitir la foto tradicional del equipo campeón. El episodio volvió a poner en evidencia cómo la política y el deporte se entrecruzan cada vez con mayor frecuencia en los grandes eventos internacionales.