
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, advirtió que Europa podría enfrentar una guerra aún mayor en los próximos años si no se detiene a Rusia ahora. Según el mandatario, el hecho de que Moscú esté impulsando con fuerza la producción de armamento y equipo militar muestra que el Kremlin se prepara para un conflicto de gran escala “en 2029 o 2030”.
Zelensky subrayó que, sobre el terreno, no hay señales de que Rusia quiera poner fin a la invasión: la situación en el frente demuestra, dijo, que el ejército ruso no tiene intención de detener sus ataques y que el aumento de la capacidad industrial de defensa es una clara señal de que pretende prolongar la guerra. Ante este panorama, el presidente ucraniano volvió a pedir a sus aliados una presión mucho más contundente sobre Moscú. A su juicio, la única forma de forzar a Rusia a parar es reducir al máximo su capacidad de financiar y sostener la maquinaria bélica.
Zelensky instó a los socios internacionales a “pensar en cómo detener a los rusos en Ucrania ahora”, lo que implica cortar el flujo de dinero procedente de la energía y frenar cualquier suministro de armas. Recordó que las sanciones contra las grandes petroleras rusas, como Rosneft y Lukoil, ya están teniendo impacto y estimó que las pérdidas para Rusia por estas medidas podrían alcanzar al menos 50.000 millones de dólares en un año, una cifra que, según él, demuestra el potencial de las sanciones si se aplican con mayor amplitud y coordinación.
Mientras se discuten nuevas medidas de presión, la guerra sigue avanzando sobre el terreno. El Ministerio de Defensa ruso informó de la captura de nuevas aldeas en el este de Ucrania, entre ellas Synelnykove, en la región de Járkov, y Danylivka, en la región de Dnipropetrovsk. Estos avances, aunque limitados en extensión, son utilizados por Moscú para reforzar su narrativa de progreso militar y mantener la presión psicológica sobre Kiev.
Para Ucrania, en cambio, son un recordatorio de que el tiempo juega a favor de una Rusia que reorienta toda su economía hacia el esfuerzo de guerra, mientras Kiev insiste en que solo una respuesta unida y sostenida de sus aliados podrá evitar que el conflicto se extienda aún más allá de sus fronteras.