
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, rechazó de forma tajante las voces que proponen separar la política de seguridad europea de Estados Unidos. “Sigan soñando”, afirmó, dejando en claro que, sin el respaldo estadounidense, Europa no solo perdería capacidades militares clave, sino también la protección del paraguas nuclear de Washington. Rutte subrayó que la dependencia transatlántica no es una cuestión ideológica, sino una realidad estratégica.
A su juicio, pensar en una seguridad europea completamente desvinculada de Estados Unidos ignora las limitaciones actuales del continente en materia de disuasión, logística y poder militar. El debate se intensificó tras el aumento de las tensiones con Washington, especialmente por la disputa en torno a Groenlandia. El presidente estadounidense Donald Trump ha reiterado su interés en tomar el control de la isla, territorio perteneciente al Reino de Dinamarca, alegando razones de seguridad nacional y el incremento de la presencia rusa y china en el Ártico.
Según Rutte, el conflicto fue parcialmente desactivado en el Foro Económico Mundial de Davos, donde se alcanzó un entendimiento pragmático. La estrategia acordada se basa en un enfoque de dos frentes que busca reducir fricciones sin romper la coordinación entre aliados. Por un lado, la OTAN asumiría una mayor responsabilidad en la defensa del Ártico, con el objetivo de limitar el acceso y la influencia de Rusia y China en una región cada vez más estratégica. Por otro, Estados Unidos mantendría conversaciones directas con Dinamarca y Groenlandia fuera del marco formal de la alianza.
En este contexto, Rutte también se mostró escéptico frente a los planes para crear un ejército europeo independiente. Considera que una fuerza adicional, paralela a los ejércitos nacionales, provocaría una duplicación innecesaria de estructuras y complicaría la arquitectura de seguridad del continente. El jefe de la OTAN advirtió que esa fragmentación podría debilitar a Europa en lugar de fortalecerla, beneficiando indirectamente a actores externos hostiles.
En su visión, la cohesión dentro de la OTAN sigue siendo el principal elemento disuasorio frente a amenazas globales. Con sus declaraciones, Rutte dejó claro que, pese a las tensiones políticas y los desacuerdos puntuales, la alianza con Estados Unidos continúa siendo el pilar central de la seguridad europea, y que cualquier intento de sustituirla en el corto plazo carece de viabilidad estratégica.