
El Parlamento Europeo ha decidido frenar el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, al solicitar la intervención del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que evalúe la compatibilidad del pacto con el derecho comunitario. La decisión fue adoptada por un margen extremadamente estrecho, reflejando la profunda división política que rodea al acuerdo.
La resolución fue aprobada con 334 votos a favor, 324 en contra y once abstenciones, y autoriza al presidente del Parlamento a solicitar formalmente una opinión jurídica del TJUE. Según los tratados de la UE, tanto los Estados miembros como el Parlamento o la Comisión pueden requerir este tipo de dictamen antes de avanzar con acuerdos internacionales de gran alcance.
Mientras se espera el pronunciamiento del tribunal, el Parlamento continuará con el examen preliminar del acuerdo, aunque dejó claro que no se celebrará una votación definitiva hasta contar con la evaluación legal. Solo después de ese dictamen los eurodiputados decidirán si aprueban o rechazan el pacto comercial. La medida supone, en la práctica, un congelamiento temporal del proceso de ratificación, apenas días después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmara el acuerdo en Paraguay.
El calendario original preveía que el texto fuera revisado por el Comité de Comercio del Parlamento y sometido al pleno incluso en mayo, un escenario que ahora queda en suspenso. Diversos analistas advierten que el recurso al TJUE podría retrasar el acuerdo hasta dos años, o incluso poner en riesgo su aprobación final. El tratado con el Mercosur ha sido uno de los proyectos comerciales más controvertidos de la Unión Europea en las últimas décadas, tanto por su alcance económico como por sus implicaciones políticas y sociales.
Desde la Comisión Europea y varios gobiernos nacionales se insiste en la importancia estratégica de cerrar el acuerdo cuanto antes, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas globales y una relación transatlántica cada vez más compleja. También se argumenta que el pacto permitiría reforzar normas comunes, incluidas las relacionadas con estándares sanitarios y de seguridad alimentaria. Sin embargo, la oposición sigue siendo fuerte en varios sectores, en particular entre agricultores europeos, que temen una avalancha de productos agrícolas más baratos, como carne de vacuno y aves procedentes de Sudamérica.
Estos temores han alimentado nuevas protestas frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo durante la semana. El bloqueo parlamentario confirma que el acuerdo UE–Mercosur entra ahora en una fase decisiva e incierta, marcada por disputas jurídicas, presiones políticas y resistencias sociales. El fallo del Tribunal de Justicia de la UE será clave para determinar si el pacto avanza, se redefine o queda definitivamente enterrado.