
Rehenes, alto el fuego y tensión en aumento: Israel y Hamas chocan por el cumplimiento de los acuerdos La alegría por la liberación de 20 rehenes sobrevivientes convive en Israel con un malestar creciente: solo unos pocos cuerpos de rehenes fallecidos han sido devueltos.
Ese contraste emocional —alivio y duelo— está marcando el debate público en las últimas horas. El ministro de Defensa, Israel Katz, acusó a Hamas de romper los términos del alto el fuego recién acordado. Desde su posición, el incumplimiento no sería solo humanitario (por la devolución de rehenes muertos), sino también operacional, con incidentes en torno a zonas de contacto. El martes se registró un ataque con drones en la Franja de Gaza.
Según la agencia palestina Wafa, al menos seis personas murieron en el distrito de Shejaiya. Wafa cita fuentes médicas locales y describe fuego contra personas en el área. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) respondieron que varias personas se acercaron a posiciones israelíes y representaban una amenaza para los soldados. De acuerdo con su versión, tras reiteradas advertencias que no fueron atendidas, se abrió fuego para “eliminar la amenaza”.
El ejército volvió a pedir a la población que no se acerque a los puntos militares. El punto crítico es la interpretación del alto el fuego. Para el lado israelí, la aproximación a posiciones militares durante la tregua viola el acuerdo. Para las familias de rehenes y organizaciones humanitarias, cualquier escalada en el terreno erosiona la confianza necesaria para avanzar en intercambios, búsqueda de desaparecidos y entrega de restos.
En paralelo, Qatar confirmó que ya comenzaron las negociaciones para la siguiente fase del entendimiento. “Las conversaciones en Sharm el-Sheikh ya están en marcha”, dijo Majid al-Ansari, vocero de su Cancillería. El mensaje oficial subraya que todas las partes trabajan “día y noche” para evitar una “brecha de tiempo” entre la fase uno y la fase dos de las conversaciones indirectas entre Hamas e Israel. “Los próximos pasos serán muy difíciles”, admiten fuentes involucradas.
En la práctica, eso significa abordar tres frentes al mismo tiempo: el humanitario (acceso seguro a ayuda, atención médica, protección de civiles), el humanitario sensible (rehenes vivos, localización y devolución de fallecidos) y el técnico-militar (mecanismos de verificación del cese del fuego y protocolos claros alrededor de instalaciones y posiciones armadas).
La confianza es el insumo más escaso. Para sostener la tregua y abrir la puerta a un acuerdo más amplio, será determinante contener incidentes, cumplir plazos y transparentar procedimientos: quién verifica, cómo se reportan violaciones, qué sucede si hay nuevas víctimas y de qué modo se protege a la población civil en zonas densamente pobladas. Por ahora, el proceso avanza entre pasos concretos (liberaciones) y choques que amenazan con desbaratar lo logrado.
La prioridad inmediata —coinciden mediadores— es blindar la vía humanitaria y sostener el diálogo sin interrupciones, mientras las familias que esperan noticias —de supervivientes y de fallecidos— piden respuestas claras y respeto estricto de los compromisos.