
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el lunes en la Casa Blanca al presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, en la primera visita de un mandatario sirio a Washington. Las conversaciones se centraron en la reconstrucción del país tras catorce años de guerra civil y en la posibilidad de un nuevo marco de seguridad regional. El encuentro representa un intento por normalizar los lazos y establecer una cooperación limitada después de años de aislamiento.
Desde la caída del régimen de Bashar al-Assad, al-Sharaa ha buscado alejar a Siria de sus antiguos aliados, Irán y Rusia, y acercarla a Turquía, los estados del Golfo y Estados Unidos. Su gobierno interino ha recibido apoyo diplomático y un levantamiento parcial de sanciones, mientras intenta atraer inversiones extranjeras para la reconstrucción.
Washington, por su parte, explora un posible acuerdo de seguridad entre Siria e Israel y la incorporación de Damasco a una coalición ampliada contra el Estado Islámico. La recepción en la Casa Blanca se realizó sin las ceremonias habituales, en un ambiente discreto y sin presencia de prensa.
Según fuentes diplomáticas, la reunión también abordó amenazas internas contra al-Sharaa y la necesidad de fortalecer las instituciones sirias. El gesto de Trump marca un giro en la política estadounidense hacia Siria y abre la puerta a una nueva etapa de diálogo en Medio Oriente.
Reunión Trump–al-Sharaa en la Casa Blanca
Encuentro de tono diplomático y prudente tras catorce años de guerra civil; Washington y Damasco abren una vía de diálogo y cooperación focalizada en reconstrucción y seguridad regional.