
En su última arremetida en redes, el presidente Donald Trump exigió que “todos los controladores de tráfico aéreo” regresen al trabajo de inmediato y advirtió que quienes no lo hagan sufrirán recortes salariales, a la vez que recomendó un bono de 10.000 dólares para quienes han seguido operando durante el cierre.
El mensaje llega en plena escalada de cancelaciones y retrasos en los principales aeropuertos del país, en un sistema tensionado por la falta de personal y semanas sin salario. La Administración Federal de Aviación ha ordenado recortes obligatorios de vuelos en decenas de aeropuertos para preservar la seguridad, lo que ha disparado las interrupciones y amenaza la movilidad nacional.
El gobierno reconoce ausentismo elevado entre controladores y agentes de seguridad, mientras las aerolíneas reducen horarios y advierten sobre efectos económicos en cadena. En paralelo, el Senado avanza pasos para destrabar el cierre, pero el panorama sigue incierto.
Con el conflicto político sin una salida definitiva, el riesgo de más ajustes operativos y nuevas jornadas de caos en terminales aéreas sigue latente; millones de pasajeros ya han visto alterados sus planes y la presión sobre la Casa Blanca y el Congreso aumenta con cada día sin acuerdo.
Caos aéreo y tensión política en Estados Unidos
Trump exige el regreso inmediato de los controladores aéreos en plena crisis del cierre gubernamental. Las cancelaciones y retrasos se multiplican mientras el Senado intenta destrabar el conflicto.