
El poderoso huracán Melissa ha golpeado con violencia la mitad occidental de Jamaica, desatando vientos sostenidos cercanos a los 300 kilómetros por hora y dejando tras de sí una escena de devastación sin precedentes. Inundaciones repentinas, ríos desbordados y carreteras arrasadas han convertido gran parte del país en un territorio incomunicado. Las autoridades emitieron dramáticas advertencias en las horas previas al impacto:
“¡Esta es la última oportunidad de proteger su vida!”, alertó el Centro Nacional de Huracanes desde Miami, mientras los equipos locales trataban de evacuar a los habitantes de las zonas más vulnerables. Minutos antes de que el fenómeno tocara tierra, los fuertes vientos ya se sentían en todo el territorio jamaiquino. Poco después, las primeras imágenes en redes sociales confirmaron el desastre: viviendas destruidas, árboles arrancados y torrentes de agua arrastrando todo a su paso.
La magnitud del huracán, catalogado en la categoría 5 —la más alta en la escala Saffir-Simpson—, superó las previsiones iniciales y ha provocado una emergencia nacional de gran escala.
El huracán continúa desplazándose lentamente hacia el sur del Caribe, con una intensidad que lo coloca entre los más potentes de la historia reciente. Meteorólogos advierten que las próximas horas serán críticas, no solo para Jamaica, sino también para las islas vecinas que se encuentran en su trayectoria. La combinación de marejadas ciclónicas, vientos extremos y lluvias torrenciales plantea un escenario de destrucción que pondrá a prueba la capacidad de respuesta regional.