
Durante años, los robos de teléfonos móviles han sido una plaga constante en las calles de Londres, una ciudad donde los delincuentes aprovechan segundos de distracción para arrebatar dispositivos a peatones y turistas. Pero esta semana, la policía británica asestó un golpe sin precedentes a una red criminal que, según las autoridades, habría robado más de 40.000 teléfonos inteligentes en los últimos doce meses, enviando gran parte de ellos a China.
La Policía Metropolitana de Londres (Scotland Yard) confiscó más de 2.000 dispositivos y arrestó a 18 sospechosos en la que ha sido descrita como la mayor operación británica contra el robo de móviles hasta la fecha. De acuerdo con los investigadores, la red desmantelada podría ser responsable de hasta el 40 % de todos los teléfonos robados en Londres durante el último año.
Según el inspector Mark Gavin, los delincuentes apuntaban principalmente a dispositivos Apple, por los que obtenían hasta 345 euros por unidad en el mercado negro. La sofisticada operación quedó al descubierto gracias a un detalle inesperado: un solo iPhone robado en Nochebuena. El caso se inició cuando la víctima de un robo logró rastrear su iPhone hasta un almacén cercano al aeropuerto de Heathrow.
Allí, la policía encontró el teléfono dentro de una caja junto con otros 894 dispositivos, casi todos robados y listos para ser enviados de contrabando a Hong Kong. El hallazgo permitió rastrear más paquetes y detener a dos hombres de nacionalidad afgana, quienes transportaban varios móviles, algunos envueltos en papel de aluminio para evitar ser detectados por los escáneres.
Posteriores registros en inmuebles vinculados a los sospechosos revelaron otros 2.000 teléfonos móviles. Un tercer hombre, de nacionalidad india, fue acusado de los mismos delitos, y la semana pasada 15 personas más fueron detenidas por robo, tráfico de bienes robados e incitación al delito. El robo de teléfonos en Londres ha crecido de manera alarmante en los últimos años.
Según datos de la BBC, el número de incidentes se ha triplicado en apenas cuatro años, con motociclistas y ciclistas que arrebatan los móviles de las manos de las víctimas antes de desaparecer entre el tráfico. Las autoridades esperan que esta gran operación marque un punto de inflexión y sirva de advertencia a las bandas que operan en la capital. “Este caso demuestra que incluso un solo teléfono puede ser la clave para desmantelar una red internacional”, afirmó el inspector Gavin.