
Kiev, 10 de octubre de 2025 — La llamada “flota en la sombra” —una red secreta de barcos con los que Rusia elude sanciones internacionales— ha pasado a desempeñar un papel mucho más preocupante: el de una herramienta para operaciones de sabotaje, espionaje y desestabilización en territorio europeo. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky advirtió que esta flota no solo se utiliza para transportar petróleo y armamento fuera del alcance de las sanciones, sino también para lanzar ataques encubiertos que amenazan la seguridad del continente.
“Los rusos deben saber que ninguna de sus acciones destructivas quedará sin respuesta”, afirmó el mandatario en su mensaje nocturno difundido el martes. Zelensky explicó que Ucrania está en contacto permanente con sus aliados occidentales para coordinar medidas específicas contra esta red marítima. El tema fue abordado en una reunión con Oleh Ivashchenko, jefe del Servicio de Inteligencia Exterior ucraniano, quien presentó detalles sobre el despliegue y las tácticas de esta flota. Según Ivashchenko, los buques bajo bandera falsa o sin identificación clara están siendo utilizados “para operaciones de sabotaje y desestabilización en Europa”, incluyendo el posible uso de drones lanzados desde buques cisterna en aguas internacionales.
La detención del petrolero ruso “Boracay” El tema cobró nueva relevancia luego de que la Armada francesa interceptara el petrolero ruso “Boracay” el pasado sábado frente a la isla bretona de Île d’Ouessant, en el Atlántico. Las autoridades marítimas detectaron inconsistencias en su documentación y bandera, lo que llevó a la detención del capitán y del primer oficial. Ambos fueron acusados de no poder acreditar la nacionalidad del barco, lo que reforzó las sospechas de que el buque formaba parte de la flota en la sombra. Tras varios días de investigación, las autoridades francesas retiraron algunas acusaciones, pero el capitán deberá comparecer ante un tribunal francés el 23 de febrero de 2026, acusado de desobedecer órdenes durante una inspección oficial en alta mar.
El viernes pasado, el “Boracay” fue liberado y pudo continuar su ruta, aunque bajo seguimiento internacional. Vínculos con operaciones de drones en el norte de Europa Según reportes de medios daneses y franceses, el petrolero “Boracay” habría navegado recientemente por aguas danesas poco antes de que una serie de drones no identificados causara interrupciones en varios aeropuertos de Dinamarca la semana pasada. Aunque la autoría de esos incidentes no ha sido confirmada, las agencias de inteligencia europeas no descartan la implicación de Rusia y están investigando si los drones pudieron ser lanzados o coordinados desde embarcaciones en alta mar.
La sospecha se intensificó luego de que varios barcos rusos, entre ellos algunos vinculados a empresas sancionadas, fueran vistos en zonas próximas a los incidentes. Moscú, sin embargo, negó rotundamente cualquier participación, calificando las acusaciones de “infundadas y sin base”. Una red difícil de rastrear La “flota en la sombra” se ha convertido en una pieza clave de la estrategia rusa para evadir sanciones económicas impuestas por la guerra en Ucrania. Se estima que más de 400 buques petroleros y de carga operan bajo esta red, usando banderas de conveniencia, empresas pantalla y rutas indirectas para mantener el flujo de exportaciones energéticas y militares.
Expertos en seguridad marítima advierten que estos barcos también sirven para transportar tecnología, combustible y componentes militares que alimentan el esfuerzo bélico ruso. Además, su falta de transparencia y supervisión representa un riesgo creciente para la seguridad europea y global. “Rusia está utilizando la guerra híbrida no solo en tierra, sino también en el mar”, afirmó el analista de defensa danés Mikkel Jørgensen. “La flota en la sombra no es solo un medio para burlar sanciones, sino un instrumento de influencia, espionaje y sabotaje en el corazón de Europa”.