
Durante una aparición en el Despacho Oval este lunes, el presidente estadounidense Donald Trump llamó la atención por algo inusual: su voz sonaba notablemente más baja y áspera. Los periodistas notaron el cambio de inmediato y comenzaron a especular sobre un posible resfriado o fatiga vocal.
Sin embargo, Trump aclaró que su ronquera no se debía a ningún problema de salud, sino a una fuerte discusión que había tenido momentos antes con representantes de un país extranjero en el marco de un complejo acuerdo comercial. Según explicó el mandatario, la reunión se tornó rápida y repentinamente tensa cuando la delegación extranjera rechazó varios ajustes que la Casa Blanca intentaba introducir en un tratado comercial ya vigente.
“Estaba enfadado porque estaban haciendo cosas estúpidas relacionadas con comercio y con un país en particular”, dijo Trump visiblemente molesto. La conversación terminó elevando el tono de voz a tal punto que él mismo reconoció haberse “desgastado” vocalmente durante el intercambio. Aun así, Trump aseguró que se sentía “genial” y que la controversia quedó resuelta, aunque no detalló qué cláusulas estaban en disputa ni cuál fue el país implicado.
Funcionarios presentes describieron el encuentro como uno de los más tensos de las últimas semanas dentro de la agenda comercial de Washington. Para el presidente, sin embargo, la pérdida momentánea de la voz fue simplemente “parte del trabajo” y una señal, según él, de su compromiso por defender los intereses económicos de Estados Unidos durante negociaciones especialmente delicadas.