
A Rusia ya se le ha prohibido participar en el Festival de la Canción de Eurovisión en cuatro ocasiones debido a su guerra de agresión contra Ucrania. Como respuesta, el presidente Vladimir Putin organizó en Moscú un contraevento propio: el Concurso Internacional de Música Intervision, en el que participaron más de 20 países y que incluso contó con un rockero estadounidense en el jurado. El ganador de esta primera edición fue el vietnamita Duc Phuc, coronado tras una gala que, en muchos aspectos, imitó al formato europeo.
El certamen presentó un notable parecido con Eurovisión: clips musicales, sofás para los artistas durante la espera, la alternancia entre escenario y entrevistas y montajes digitales técnicamente elaborados. Sin embargo, careció de algunos elementos distintivos, como la votación pública y el característico ambiente de diversidad del ESC. Esto no fue casualidad, ya que Moscú buscó marcar distancia con la competencia europea, a la que descalificaron por ser “colorida y amigable con los homosexuales”. Antes del evento, el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, prometió que no habría “perversiones ni burlas de la naturaleza humana”, enfatizando que el objetivo era “respetar el destino original del hombre y su identidad en contactos libres”.
No obstante, la propaganda política del Kremlin estuvo muy presente. Ante unos 11.000 espectadores en el Live Arena de Moscú, Putin presentó la competencia como heredera del antiguo Intervision de la era soviética y la enmarcó dentro de una cultura supuestamente libre de la influencia occidental. Entre los participantes se encontraban varias exrepúblicas soviéticas como Bielorrusia, Kazajistán y Uzbekistán, así como países miembros del bloque BRICS, incluyendo China, India, Brasil y Sudáfrica. Para la audiencia televisiva internacional, la transmisión se realizó en ruso, chino e inglés, reforzando el carácter global que buscaba el Kremlin.
Rusia fue representada por el cantante ultranacionalista Yaroslav Dronov, conocido artísticamente como Shaman, con su tema “Direkt ins Herz”. Ferviente partidario de la invasión a Ucrania y del propio Putin, el artista es reconocido por su canción “Ja Russki” (“Soy ruso”), lanzada poco después del inicio de la guerra. Tras su actuación, Shaman gritó el lema en los micrófonos y pidió que el jurado no evaluara su interpretación por tratarse del país anfitrión.
El evento también estuvo marcado por la controversia. Minutos antes de la presentación de la cantante australiana Vassy (Vasiliki Karagiorgos), anunciada para representar a Estados Unidos, los organizadores comunicaron que finalmente no participaría, atribuyendo su ausencia a una “presión política sin precedentes del gobierno australiano”. Pese a ello, Estados Unidos estuvo presente en el jurado a través del cantante de rock Joe Lynn Turner, exmiembro de Deep Purple, lo que añadió un matiz internacional a un evento diseñado claramente como un desafío político y cultural a Eurovisión.