
El oeste de Turquía vuelve a estremecerse tras el fuerte terremoto de magnitud 6,1 que sacudió la región la noche del lunes. Durante la madrugada y el martes por la mañana, la autoridad de gestión de desastres Afad reportó una serie de réplicas, incluida una de magnitud 4,6, con epicentro nuevamente en el distrito de Sindirgi, provincia de Balikesir.
Tres edificios residenciales desocupados y una tienda colapsaron, según informó el ministro del Interior, Ali Yerlikaya. Los inmuebles ya habían resultado dañados en el terremoto de agosto pasado, cuando una persona perdió la vida. El sismo principal ocurrió a las 10:48 p.m. a una profundidad de casi seis kilómetros y se sintió con claridad en grandes ciudades como Estambul e Izmir.
Aunque las autoridades no reportaron nuevas víctimas, los equipos de emergencia permanecen en la zona evaluando daños estructurales y reforzando la seguridad ante posibles nuevos movimientos. Las autoridades locales pidieron a la población mantener la calma y seguir las indicaciones de los cuerpos de rescate, que continúan monitoreando la actividad sísmica en la región.
Los temblores han reavivado los recuerdos más sombríos del devastador 6 de febrero de 2023, cuando una serie de terremotos de magnitudes 7,7 y 7,6 dejó más de 53.000 muertos solo en Turquía y miles más en la vecina Siria. El país se asienta sobre múltiples fallas tectónicas que lo hacen especialmente vulnerable, y los expertos advierten que la metrópolis de Estambul continúa siendo una de las zonas con mayor riesgo sísmico del mundo.