
Lo que comenzó como unas vacaciones de ensueño terminó en tragedia cuando un avión de safari se estrelló la mañana del martes en Kenia, causando la muerte de las once personas a bordo. El pequeño avión, operado por la compañía Mombasa Air Safari, se dirigía hacia la reconocida reserva Masai Mara, uno de los destinos más emblemáticos del continente africano. Entre las víctimas se encontraban dos ciudadanos alemanes, ocho húngaros y el piloto keniano.
La aerolínea confirmó el fatal desenlace y expresó su pesar: no hubo sobrevivientes. El monomotor Cessna 208B Grand Caravan había despegado del aeropuerto de Diani Beach con rumbo a Kichwa Tembo, cerca de la reserva Masai Mara, pero apenas unos minutos después del despegue se precipitó en una zona montañosa y boscosa, a unos 40 kilómetros del punto de partida.
Los rescatistas encontraron los restos calcinados del avión esparcidos en un área amplia, en condiciones difíciles marcadas por la lluvia y la niebla matutina. El Ministerio de Transporte de Kenia informó que el siniestro ocurrió alrededor de las 8:35 de la mañana, aunque las causas oficiales aún están bajo investigación. El Masai Mara, destino del vuelo, es una de las reservas naturales más visitadas de África, célebre por sus migraciones de fauna salvaje y sus safaris fotográficos.
Cada año, miles de turistas de todo el mundo llegan allí atraídos por su paisaje y biodiversidad. Sin embargo, accidentes como este recuerdan la fragilidad de los viajes en avionetas en la región. Solo en agosto, otro siniestro aéreo cerca de Nairobi había dejado ocho muertos. La aerolínea lamentó profundamente la pérdida y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas de este trágico suceso.