
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha introducido nuevas restricciones que afectan directamente el trabajo periodístico. Según las pautas anunciadas el viernes, los medios no podrán publicar información que no haya sido previamente autorizada de manera oficial. Un aviso distribuido a los periodistas establece que los representantes de prensa deberán comprometerse, mediante una declaración jurada, a respetar las nuevas regulaciones. De no hacerlo, se arriesgan a perder su acreditación.
El comunicado asegura que el Pentágono continúa “comprometido con la transparencia para promover la responsabilidad y la confianza del público”. Sin embargo, aclara que toda la información deberá ser aprobada por un funcionario competente antes de su difusión, incluso si no está clasificada como secreta. Esta medida elimina en la práctica la posibilidad de publicar filtraciones o declaraciones de funcionarios no identificados fuera de los canales oficiales. La restricción abarca tanto datos clasificados como la llamada “información no secreta controlada”.
Asimismo, la carta enviada a la prensa incluye detalles sobre nuevas limitaciones al movimiento de los reporteros en las instalaciones del Pentágono, quienes ya no podrán desplazarse libremente sin acompañamiento oficial. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió las nuevas reglas a través de la plataforma X: “La prensa ya no puede moverse sin restricciones por instalaciones seguras. Lleven identificación, cumplan las reglas o váyanse a casa”. Las medidas generaron fuertes críticas. El National Press Club, con sede en Washington, calificó las directrices como “un ataque directo al periodismo independiente en el ámbito donde una mirada crítica es más necesaria: el ejército estadounidense”. La asociación exigió al Departamento de Defensa que retire inmediatamente las disposiciones.
En la misma línea, el periódico The New York Times —demandado hace unos días por el presidente Donald Trump por supuesta difamación y con una compensación reclamada de 15 mil millones de dólares— advirtió que las nuevas reglas “violan directamente los derechos constitucionales de una prensa libre en una democracia” y constituyen “un intento más de restringir el derecho de la ciudadanía a conocer las acciones de su gobierno”.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha intensificado su ofensiva contra los medios, a los que acusa de difundir mentiras y desinformación. Según Reporteros sin Fronteras (RSF), la situación de los periodistas en Estados Unidos se ha deteriorado significativamente desde el asesinato del activista de ultraderecha Charlie Kirk el pasado 10 de septiembre. El clima de hostilidad hacia los medios también ha impactado en el mundo del entretenimiento.
La reciente cancelación del programa del comediante Jimmy Kimmel, tras sus comentarios sobre el atentado contra Kirk, desató indignación. Meses antes, CBS había anunciado el fin del Late Show de Stephen Colbert, otro satírico reconocido por sus críticas a Trump. Estos hechos, sumados a las nuevas restricciones del Pentágono, reflejan un panorama cada vez más adverso para la libertad de prensa en Estados Unidos.