El senador independiente Bernie Sanders calificó como “escandalosa” la destitución de Susan Monarez, directora del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), apenas semanas después de haber sido confirmada por el Senado. Sanders exigió que el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones convoque de inmediato a una audiencia pública con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y con la propia Monarez, para esclarecer las circunstancias que rodearon su salida.
En un mensaje difundido a través de redes sociales, Sanders subrayó: “Las vacunas salvan vidas. Punto”, reforzando su postura de defensa a la ciencia frente a lo que considera una manipulación política de la salud pública.
Los abogados de Monarez aseguraron que su clienta no presentó renuncia alguna ni fue formalmente despedida por el presidente, como exige el procedimiento legal al tratarse de una funcionaria confirmada por el Senado. Alegan que la destitución obedeció a la negativa de Monarez de respaldar directrices sobre vacunas consideradas “no científicas y peligrosas”, promovidas desde la oficina de Kennedy Jr.
Según la defensa, la exdirectora fue víctima de represalias por mantenerse firme en sus convicciones científicas y priorizar la salud de la población por encima de intereses políticos. El debate generado en torno a este episodio ha sacudido al Senado, donde varios legisladores han advertido sobre un ataque sin precedentes contra la integridad del CDC.
Para Sanders y otros líderes progresistas, el caso de Monarez evidencia la necesidad de garantizar que las agencias científicas gocen de independencia absoluta, libres de presiones externas que pongan en riesgo la credibilidad y eficacia de sus políticas. El futuro de la institución, según advirtieron, depende de restablecer la confianza ciudadana y blindar a la ciencia frente a interferencias partidistas.