Jessica Pegula ha superado los 19 millones de dólares en ganancias de su carrera, pero aquí surge una contradicción imposible de pasar por alto: ¿de qué sirve generar tanto dinero si en lo deportivo no se gana nada verdaderamente importante? El tenis tiene un objetivo claro: los títulos de Grand Slam.
Esa es la cima, el sueño, la verdadera gloria de cualquier jugador. Pegula, que representa a un país con una tradición enorme en el tenis como Estados Unidos, sigue sin llevarlo a la grandeza deportiva.
La pregunta entonces es inevitable: ¿para qué es la competencia? ¿Acaso solo para acumular cheques millonarios o para levantar trofeos que marcan la historia? El problema es evidente: si los jugadores pueden vivir con fortunas sin conquistar los títulos que realmente importan, el sentido mismo del deporte se ve erosionado.
Competir no es simplemente participar, competir es ganar, es trascender, es representar a tu nación en lo más alto y dejar un legado que no se mide en cuentas bancarias, sino en gloria deportiva.
Pegula es el reflejo de una paradoja incómoda: en el tenis moderno se puede ser rica sin ser campeona. Pero el deporte, en su esencia, debería recordar siempre que la grandeza se mide en títulos, no en dólares.
Autor:
Williams Valverde
19 millones pero sin grandes Slams
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